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Bibliotecas para pacientes

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Bibliotecas para pacientes

Hace unos meses tratamos ya el tema de las bibliotecas especiales, más exactamente, hablamos de las Bibliotecas en Prisiones y Bibliotecas escolares, y hemos pensado, ¿por qué no hacer una mención especial de las bibliotecas de hospitales?

José Martínez de Sousa en su Diccionario de bibliología y Ciencias Afines, define Biblioteca de hospital como una biblioteca especial formada en un establecimiento hospitalario para proporcionar lectura adecuada a los enfermos. Comenzamos con una definición porque es aquí donde comienza a planteársenos la duda de cómo se tiene que denominar este tipo de biblioteca. Tenemos dos posibles acepciones, Bibliotecas de hospitales o bien Bibliotecas para Pacientes, ¿cual sería la terminología mas acertada?. Pues bien, podemos decir que en la Biblioteca de hospital se concentrarían todos aquellos documentos correspondientes a una disciplina o rama del conocimiento, en este caso, ciencias médicas; y, en cambio Bibliotecas para Pacientes se puede definir como la biblioteca que contiene los fondos destinados a los pacientes del hospital.

Ahora bien, ¿no os da la impresión de que este tipo de bibliotecas son las grandes olvidadas?, es más, se puede decir que no hay una norma o reglamento que regule qué es una biblioteca para pacientes para exigir o conseguir unos requisitos mínimos de calidad.

Recientemente la IFLA ha publicado la traducción oficial al español de las Pautas para bibliotecas al servicio de pacientes de hospital, ancianos y discapacitados en centros de atención de larga duración en su colección de Informes Profesionales de la IFLA. A grandes rasgos, estas pautas pretenden describir los niveles a los que deberían aspirar los servicios bibliotecarios para pacientes, siendo cada institución la que determine su viabilidad. Así mismo, el cuerpo central de las Pautas se dedica al establecimiento de recomendaciones generales de los niveles ideales de servicio, con capítulos dedicados a: instalaciones, equipamientos, colecciones, servicios y usuarios, nuevas tecnologías, además de un apartado dedicado a consideraciones especiales para personas mayores y/o discapacitadas.

La labor de una biblioteca para pacientes en un hospital, juega un papel muy importante, ya que suponen una ayuda en la recuperación del paciente, ocupando sus horas de ocio, sirviéndoles como diversión, terapia y cultura. Las labores de la biblioteca estarán orientadas por igual a adultos y a niños siendo su fondo el mas adecuado para cumplir las necesidades de los mismos. Ante esto, es necesario hacer un previo estudio de los tipos de usuarios, así como de sus necesidades, espacio de la biblioteca, personal, fondos, servicios y el acceso a la misma.

ESPACIO

En la mayoría de los centros la biblioteca para pacientes depende de la biblioteca especializada de medicina, contando con un espacio muy reducido, siendo muchas veces un simple depósito.

La razón de que esto sea así es porque la idea de establecer una biblioteca en un hospital es posterior a la edificación del edificio en un tanto por ciento muy elevado de los casos.

La IFLA establece que la biblioteca para pacientes se instalará en un lugar céntrico y tranquilo del hospital, fácilmente accesible para todos los enfermos y claramente señalizado. La entrada debe ser libre de barreras arquitectónicas y permitir el paso de sillas de ruedas. También indica que en el caso en el que exista una sala de lectura o un depósito, debe contar con unas medidas mínimas de 50 metros cuadrados.

PERSONAL

En muchos centros, son voluntarios que prestan su ayuda al hospital. Esta situación conlleva que no exista una continuidad a la hora de realizar un trabajo, algo de lo que se resienten los servicios ofrecidos por la biblioteca.

Es aquí donde debería entrar en juego la colaboración de los organismos públicos o privados para ofrecer personal cualificado para el tratamiento, no solo del fondo, sino también para el trato con los usuarios.

No cabe duda que lo más aconsejable es contar con personal cualificado con las categorías profesionales adecuadas a sus necesidades, los cuales, deberían contar con los conocimientos y estudios que les son propios, es decir, diplomatura o licenciatura en Biblioteconomía y Documentación. Asimismo, la formación continuada y el reciclaje se convierten en una herramienta fundamental para mantenerse al día.

FONDOS

Habitualmente el fondo documental de la biblioteca para pacientes está formado preferentemente por libros, pero poco a poco las revistas y los materiales audiovisuales empiezan a formar parte de la oferta. En general es un fondo poco actualizado, siendo la mayor parte de su procedencia de donaciones de expacientes, sobre todo novelas.

La biblioteca debe y puede realizar una función informativa. Con la colaboración de los médicos, debe seleccionar diccionarios, obras de referencia, bibliografía de divulgación médica, etc; en definitiva, aquellos materiales que resulten adecuados para que el enfermo y sus familiares puedan interpretar y ampliar las informaciones dadas por el personal sanitario.

Generalmente el fondo estará compuesto por lectura de entretenimiento e información sanitaria, tanto en formato impreso como no impreso y todo esto debería tener unas características: debe estar en buenas condiciones y ser de calidad, si es posible que los libros sean ligeros y fáciles de manejar, con material adaptado a personas con diferentes discapacidades y, como se ha indicado con anterioridad, material de no ficción y relacionados con la salud que estén actualizados, con cierto porcentaje disponible en soportes alternativos.

USUARIOS

Los usuarios de estas bibliotecas incluirán tanto pacientes o residentes como familiares de pacientes. Mientras que los pacientes o residentes harán uso de la biblioteca por varias razones, es lógico que los familiares de los pacientes, busquen mayoritariamente información sanitaria.

Es importante reseñar que la tipología de usuarios de una biblioteca para pacientes es muy similar a la de las bibliotecas públicas, por lo tanto, podemos decir que muchas veces las necesidades de los usuarios serán las mismas. También nos podemos encontrar con el hecho de que un niño de 18 meses puede ser usuario, por lo que tiene que proporcionar material de lectura en función de la edad y nivel cultural. Es también reseñable el hecho de que para muchos de estos usuarios será la primera vez que entren en contacto con una biblioteca.

ACCESO

Los materiales y los servicios bibliotecarios pueden ser prestados a los pacientes según diversas modalidades, la mas habitual es mediante un departamento independiente dentro del hospital, o también puede tratarse de una entidad totalmente externa.

Cada vez más son las bibliotecas públicas, municipales, etc, las que proveen a los pacientes regularmente de una variedad de lectura y un servicio aceptable. En estos casos es la institución quien suele proporcionar el personal y material, siendo el hospital quien se encarga de costear los gastos.

Básicamente el servicio que se ofrece es el préstamo que se realiza en la misma habitación, utilizando un carrito móvil, a través de la solicitud telefónica o bien, en unos pocos casos, en la sala de lectura. Este servicio orientado preferentemente a los enfermos, también se hace extensivo al personal del hospital y a los acompañantes. El lector recibe un catálogo impreso y en algunos casos boletines de novedades y sobre ellos hace su petición al bibliotecario. Estas visitas son periódicas, intentando que se lleven a cabo cuando no coincida con las revisiones médicas, visitas familiares y comidas.

BIBLIOGRAFÍA

EXPERIENCIAS

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